Argumentos explícitos e implícitos
Argumento explícito e implícito: ¿Qué son, cómo reconocerlos y cuáles son sus características?
Cuando leemos una historia, un cuento o incluso vemos una película, siempre existe una idea central que el autor quiere transmitir. A veces se presenta de forma clara y directa, y otras veces debemos deducirla. Por eso existen dos tipos de argumentos: explícito e implícito.
Argumento explícito
El argumento explícito es cuando la obra explica todo de manera directa. El lector no necesita interpretar mucho porque la información está clara.
Características del argumento explícito
Es directo: el autor dice exactamente lo que quiere que entendamos.
No deja dudas: los hechos, razones y emociones están explicados claramente.
Usa un lenguaje claro y literal: todo se menciona tal como es.
Facilita la comprensión rápida: ideal para textos informativos o historias sencillas.
No depende de interpretaciones personales: todos los lectores entienden prácticamente lo mismo.
Ejemplo de argumento explícito
☆ “Lucas no fue a la escuela porque estaba enfermo.”
El motivo y la acción están totalmente claros.
Argumento implícito
El argumento implícito es cuando el autor no dice todo directamente, sino que deja pistas para que el lector interprete. Aquí necesitamos pensar un poco más.
Características del argumento implícito
Requiere interpretación: el lector debe leer entre líneas.
Sugiere más de lo que dice: se apoya en gestos, acciones o detalles ocultos.
Invita a la reflexión: cada persona puede entenderlo de manera distinta.
Da profundidad emocional: permite que el lector sienta y descubra significados.
Usa símbolos o insinuaciones: no explica todo, sino que lo deja implícito.
Ejemplo de argumento implícito
☆ “Lucas miró el uniforme, lo dejó sobre la cama y se acurrucó bajo las cobijas sin decir nada.”
No se dice que está enfermo o triste, pero podemos deducir que algo le pasa y por eso no va a la escuela.
¿Por qué son importantes?
El explícito facilita la claridad y evita confusiones.
El implícito vuelve la lectura más interesante y permite que cada lector forme su propia interpretación.
La mayoría de obras combinan ambos tipos para lograr historias más completas y profundas.
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